Anoche dormí como las peras. Por segunda vez. Porque vivir frente a la Bahía de Valparaíso es maravilloso... hasta que llega un portaaviones gringo y suena una chicharra todo la noche. Repito, suena una chicharra sistemáticamente, como la vibración de un teléfono celular sobre una mesa, toda la noche.
En realidad, eso no es todo. Me pudre lo del portaaviones por varias razones:
- No es el crucero del amor. Es un portaaviones yanqui. Una obra de ingienería naval y lo que quieran, pero básicamente un elemento bélico poderoso. Cargado con aviones y armas, de las mismas que llevan a Iraq y otros lugares. Los gringos que pululan por la ciudad no son niñitos exploradores, son marines de guerra.
- No andan en una gira de estudios de colegio. Andan jugando a la guerra, jugando a buscar submarinos, sapeando y de alguna manera intimidadando también.
- Podría seguir con un listado largo, pero lo que más me irrita no son los propios gringos, sino la tropa de chilenos picantes que festejan con esas visitas tan poco ilustres. Yo entiendo al comercio, pero no al resto. Los más chantas son los de la tele y diarios cero aporte como La Estrella, que en portada han tenido toda la semana el carrete calentón de estos personajes.
No me malentiendan, no estoy en contra del comercio sexual. Cada quien es libre de consumir dentro de lo que el mercado ofrece, según sus principios y/o puntos de vista. Pero en un país donde los medios de comunicación educan a la gente, lo único que hemos visto estos días es la promoción casi permanete de "Valparaíso patrimonio puterío de la humanidad". Todo lo que sale es la gran oferta de cafés con piernas, trabajadoras sexuales y travestis que sacan cuentas alegres de estos cuatro días. No tenemos nada más que ofrecer? No tenemos nada mejor que meter en el inconciente de la población, vía portadas de una plana completa de diario en todas las esquinas? La media fama. Que tanto si es sabido que buena parte se bajan de los barcos a tomar y tirar, eso es histórico, no es nuestro gran aporte como ciudad. No es para darle y darle en el diario y en la tele.
Y agregan un dueño de pub o de café con piernas (+ cover) que se queja, muy serio, porque los dólares no quedan en nuestro puerto sino que se van a Viña, ya que Valpo tiene fama de mucha delincuencia para ellos... les falta puro decir que la prostitución en el puerto es mejor y más barata para terminar de hacerla de oro. Todo mal.
Con esos medios de comunicación no esperemos que una lolita del cerro aspire a algo más que conocer un gringo rubio que la lleve a pasear en portaaviones poh!
Y la gente ni se lo cuestiona y va en lancha a mirarlo de cerca.





