Cuando estaba en cuarto medio, caminaba harto por la Calle Valparaíso en Viña. Hay montones de árboles allí. Y me llamaba la atención un ruido bullicioso en cada uno de ellos, un festival de pájaros que son como la banda sonora de la calle que nadie escucha, todo el mundo apurado obviamente. Era tanto que me quedaba parada debajo de los árboles tratando de ver a los bulliciosos, pero nada. Nunca vi un sólo pájaro gritón.
Pero desde esa época me quedo pegada escuchando esa bulla loca en esta época. Y la gente me mira con esa cara rara que le ponen a los que no van apurados, a la gente rara como yo que se rie escuchando a los pájaros debajo de los ároboles de las veredas. Y yo pienso lo que pienso siempre... que hay gente que no entiende nada. Y me rio sola como de costumbre.





Que evocador relato!
Muchas veces cosas simples nos atraen. Como el canto de esos pajaritos invisibles.
O puede ser el particular sonido de un arroyo cercano, o cierta luz que algo nos comunica.
Hay un libro que se llama " El lenguaje de los pájaros " o "Conferencia de los pájaros", de Rumi.
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Saludos